De este porcentaje, la mitad usó tres o más drogas, muchas veces acompañadas de alcohol. Toman algo para “subir” y otra cosa para contrarrestar los efectos negativos. Estas órdenes contradictorias que reciben las neuronas agravan el cuadro.
Del cóctel de tranquilizantes + bebidas blancas + cocaína de los sectores sociales más acomodados al mix de paco + vino + pegamento de los sectores vulnerables, se verifica un patrón en cuanto a las modalidades de prácticas con drogas. Es el llamado “policonsumo”, que es una práctica instalada en la Argentina. Un 46,8% de los drogadependientes son policonsumidores: un índice alto y “preocupante” –según los especialistas– cuyos números son mayores respecto de otros países de la región como Chile o Uruguay.
Se trata de personas que se estimulan con dos más sustancias en forma simultánea. Suelen utilizar estos cócteles para contrarrestar efectos no deseados de las drogas consumidas. Según datos del Servicio de Toxicología del Hospital Fernández, hoy “lo raro” es encontrar un paciente que ingresa por haberse intoxicado sólo con una sustancia. Pero ¿cómo actúan estas combinaciones en el cerebro? ¿Por qué se las mezcla?
Según estudios del Observatorio Argentino de Drogas, dependiente de la Secretaría de Programación para la Prevención sobre Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), de un universo de pacientes en tratamiento que se midió en 2010, el 46,8% hizo uso de dos o más sustancias. De ese total, la mitad usó dos drogas, y la otra, tres o más.
“Cuando se habla de adicciones generalmente se hace referencia al paciente como ‘cocainómano’ o ‘heroinómano’. Es decir, se hace énfasis en alguna sustancia, cuando lo que tenemos normalmente son policonsumidores. Son personas que están haciendo abuso de más de una sustancia en simultáneo. Una de las mezclas más comunes es cocaína, alcohol y marihuana”, explicó a Tiempo Argentino, Graciela Ahumada, una de las investigadoras de SEDRONAR.
Las conductas también varían por clase social y por sexo. “En el caso de las mujeres, aparece mayormente una combinación de alcohol, cocaína y tranquilizantes como un patrón habitual. El efecto deseado es la balanza. Mientras unas drogas ‘suben’ las otras ‘bajan’ los efectos anímicos. El porro con tranquilizantes alucina más, provoca un efecto nuevo”, explica Ahumada.
“Nuestros pacientes en el hospital (Fernández) que son atendidos por su consumo de cocaína en general lo hacen también con psicofármacos o alcohol. Con esto se pretende contrarrestar los efectos displacenteros de las drogas. La cocaína tiene efectos como la euforia, que es lo que motiva a consumirla. Pero además tiene efectos muy desagradables como la contractura, el “estar duro”, o puede provocar una crisis de excitación, palpitaciones y paranoia. Esto se contrarresta con hipnóticos, ansiolíticos, miorrelajantes. Lo que coloquialmente se conoce como ‘pastillas para dormir’”, explica Carlos Damín, jefe del servicio de Toxicología del Hospital Fernández y titular de la cátedra de Toxicología de la UBA.
Respecto de los efectos de estas mezclas en el organismo, Damín explicó: “Estas combinaciones agravan mucho los cuadros de los pacientes. No es lo mismo estar intoxicado de una cosa sino de dos o tres. El cerebro recibe órdenes contradictorias de éxtasis y relajación. Todo actúa sobre las neuronas que son las que más sufren las consecuencias.”
El uso de tranquilizantes está bastante extendido en la Argentina y la autoadministración de los mismos según el estudio del Observatorio, es elevada. “La administración con o sin receta médica de psicofármacos es un problema de circulación en los botiquines familiares. Y en pacientes consumidores siempre aparecen combinados con alcohol y cocaína. Nuestro estudio marca un patrón de mujeres policonsumidoras que verifica esta mezcla”, explica Ahumada.
“Algo que falta son campañas de promoción de la salud. Hoy tenemos campañas de prevención de la drogadicción. Pero hay que poner nuevamente en valor el cuidarse, la salud, que se vuelva a valorar el estar sano. Hacer más deporte, comer mejor, socializar más con la gente. Más partidos de fútbol y menos Internet. Y también aprender a consumir menos medicamentos, es decir, cuidar la salud en forma integral”, finalizó Damín.
El pasado sábado el mundo recibió la inesperada noticia de la muerte de la cantante estadounidense Whitney Houston. Los constantes abusos de drogas y alcohol a lo largo de su vida acabaron con su carrera artística y terminaron por llevarla a su trágico final a los 48 años. <
Antecedentes
Los sectores más altos de la pirámide socioeconómica mezclan: cocaína más bebidas blancas más energizantes.
También consumen cocaína con psicofármacos
Los sectores más bajos: paco más alcohol.
La marihuana está presente como el tabaco. En general, el consumidor no la considera droga.





