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Se acaba de estrenar "Caballo de guerra", la última producción del famoso director de decenas de films de éxito. Es una épica clásica, que ya consiguió seis nominaciones a los premios Oscar. Los desafíos de encarar una producción épica.

Más épico que nunca, el director Steven Spielberg se propuso filmar Caballo de guerra como una aventura de narración y estilo clásico. Tal como se desprende del título, es la historia de un caballo en épocas de guerra; una conmovedora relación de amistad, lealtad y coraje entre el animal y un muchacho.

La película es una adaptación de una famosa novela para chicos que se convirtió en una exitosa puesta teatral que cosechó cinco premios Tony en los Estados Unidos, entre ellos el de mejor obra. Tal como el director explicó en conferencia de prensa antes del estreno: “Para mí, es una historia inmortal acerca de los sacrificios del amor; los sacrificios que un joven muchacho hace durante la guerra para hallar su caballo y los sacrificios que el animal hace para sobrevivir en medio de la oscuridad de ese episodio histórico. Más allá de todo, sus destinos están enlazados.”

El viaje que emprenden los protagonistas comienza en plena Primera Guerra Mundial, cuando una familia de granjeros ingleses adquiere un vigoroso potro de caza, pese a no contar con los fondos para pagarlo. Llamado Joey, el caballo parece no ser más que una pérdida para los empobrecidos Ted y Rosie Narracott (interpretados por Peter Mullan y la actriz nominada al Oscar Emily Watson). Pero su hijo, Albert (Jeremy Irvine), está convencido de domesticarlo y entrenarlo hasta sacar el mayor provecho de su espíritu, velocidad y afecto. Pronto se convierten en una dupla inseparable, pero son separados cuando la guerra se desata.

Para poder contar semejante epopeya, Spielberg reunió a un heterogéneo elenco, que va de actores jóvenes y principiantes (Irvine, Tom Hiddleston, Benedict Cumberbatch, Celine Buckens) a un grupo de laureados veteranos de la actuación (Watson, Mullan, Niels Arestrup y David Thewlis).

Así como la novela había sido narrada en teatro con un imaginativo uso de imponentes marionetas de caballos, Spielberg entendió que debería encontrar su propio estilo visual, con mucho realismo y pocos efectos especiales. “Las marionetas –contó– eran magníficas sobre un escenario pero yo sabía que, si íbamos a contar la historia en cine, debíamos hacerlo con caballos verdaderos. También me había encantado que el libro está narrado desde el punto de vista de Joey, al punto tal de que puedes ‘escuchar’ sus pensamientos. Pero sabía que eso no funcionaría para el film.”

Por eso, el director de E.T. y Encuentro cercanos del tercer tipo (pero también de El color púrpura y La lista de Schindler) imaginó la película emergiendo de la tradición de una odisea, un viaje mítico que impulsa a un héroe joven hacia un mundo peligroso, sólo para verlo regresar con una mayor sabiduría  y una nueva perspectiva de la vida. “Creo que Caballo de guerra tiene mucho para decir acerca del valor y de hacer las cosas no sólo para uno mismo sino por el bien de aquellos a quienes se ama. Ese tema se aborda en la película de diferentes maneras”, apuntó el director. “Albert y Joey creen tenazmente uno en el otro y todo comienza cuando los dos intentan, juntos, arar un absolutamente infértil y pedregoso campo en Devon, antes del conflicto. Eso genera tanta energía y una colaboración tan empática entre el niño y el caballo que, cuando se ven separados por la guerra, creo que los espectadores pueden sentir que, en algún momento, ambos volverán a tener una cita con el destino. Y cuando ese día llega, vemos que, en medio de todo el caos, algo maravilloso ocurre.”

–¿Fue un desafío encontrar la manera de narrar todo esto?

–Sí. Creo que nunca antes había trabajado con esta especie de formato episódico, con pequeños relatos que se agrupan para formar una gran historia. Los personajes vienen y van, mientras Joey atraviesa sus vidas y nosotros podemos ver cómo cada uno de ellos imprime algo de sí mismo en el animal, a la vez que Joey deja algo en ellos también. El film no toma partido ni indica quién es bueno y quién es malo, porque es realmente acerca de cómo los personajes se relacionan con este animal. Los caballos no tienen ideas políticas, su principal preocupación es cuidar de su carga. Y eso es algo muy importante, que le aporta humanidad al relato en medio de la guerra.

–¿Le gustan los caballos?

–He vivido rodeado de caballos durante 15 años y he entendido lo expresivos que son. Pero las películas usualmente no se detienen en aquello que sienten los caballos. En los films de la saga Indiana Jones, por ejemplo, mi trabajo era enfocarme en Indiana Jones, no en su caballo de confianza. Pero en el curso del rodaje de Caballo de guerra me asombró ver cómo estos animales eran capaces de emocionar de una forma tan tremenda. En la obra teatral, las marionetas podían contagiar la emoción de los caballos a la audiencia, pero yo quería recrear eso con caballos verdaderos para la película.

–¿Cuáles eran las premisas?

–Mi idea era hacer una película honesta y tuve cuidado de no utilizar ciertos recursos que sí empleamos para Salvando al soldado Ryan o para la miniserie Band of Brothers. Yo deseaba que la travesía de Albert y su caballo fuese auténtica y, a la vez, una experiencia que pudiera disfrutar toda la familia.

–¿Cuál es su balance de esta experiencia?

–Caballo de guerra no es únicamente la historia de un muchacho y un caballo, es también la historia de muchas personas distintas que los encuentran. Y a nivel elenco fue uno de los más felices con los que he trabajado. La mayoría de los personajes nunca aparece en escenas con otro, sin embargo uno tiene la impresión de que están todos allí, juntos. A mí me enorgullece que tantos buenos actores hayan dado tanto de sí para este film.

–¿Cómo fue la elección de un “novato” como Jeremy Irvine para el papel de Albert?

–Para el personaje Albert tenía en claro que no quería elegir a un actor que trajera un enorme bagaje de papeles distinguidos en otros films. Quería una cara nueva. ¡Joey era completamente desconocido, dejemos que el chico también lo sea! Recuerdo que Christian Bale fue la segunda persona a quien entrevisté para El imperio del sol y, meses después, volví a él. Algo similar me ocurrió con Jeremy: estábamos en el medio del proceso de selección cuando lo vimos por primera vez. Después de eso, seguimos entrevistando a otras personas que podían llegar a funcionar para el rol. Luego de varios meses de búsqueda, quedó claro que él era el mejor para ese papel.

Spielberg: “Mi idea era hacer una película honesta”